Aunque hay opiniones para todos los gustos, todos sabemos lo bonito que puede quedar un tatuaje en una zona del cuerpo sobre todo cuando está diseñado con buen gusto.
Pero por circunstancias de la vida como puede ser un embarazo, o simplemente por motivos estéticos, puedes surgir la necesidad de eliminarlo. Para ello existen varios métodos bastante eficaces.
Uno de ellos es el láser Q-Switched que atacan directamente a las partículas de tinta sin afectar el resto del tejido circundante. Estos láser fragmentan el pigmento en micro partículas que son eliminadas por el organismo a través de unas células llamadas macrófagos, que recogen los pigmentos para ser expulsados posteriormente a través de drenaje linfático.
Este tratamiento requiere el uso de crema anestésica, similar a la usada en la depilación láser, ya que de no aplicarse podría producir molestias.
Mediante pulsos de luz (10 por segundo) se va eliminando el pigmento y finalizada la sesión se aplica una pomada antibiótica para evitar infecciones.
Suelen ser necesarias entre 6 y 12 sesiones, dependiendo evidentemente de la extensión del tatuaje y del color del pigmento aplicado. Su precio suele ser de 150€ por sesión dependiendo del tamaño del tatuaje.


