El campo de la micropigmentación es más extenso de lo que parece y no tan simple como en un principio puede aparentar. A día de hoy existen 2 tipos destacables de micropigmentación, la estética y la paramédica.
Micropigmentación Paramédica: Suele realizarse sobre todo para recostrucciones y cicatrices periareolares. Puede servir para solucionar un problema estético de una cicatriz alrededor de la areola del pezón, al haberse realizado una intervención de aumento de pecho. Gracias a este método se logra conseguir más naturalidad y lograr disimular la cicatriz.
También se pueden realizar una reconstrucción en la areola del en el caso de que la paciente lo solicite. Consiste en inyectar una parte de piel del propio paciente, que se asemeje a el color del pezón y una vez terminado, da la sensación de que no ha existido ninguna intervención.
Otra utilidad que se puede englobar en este tipo de micropigmentación, es el de disimular el contraste de la piel despigmentada en enfermedades como el vitíligo, aunque solo se recomienda cuando el contraste de la piel despigmentada con el de la piel normal es realmente notable.
Micropigmentación Estética: Tal vez sea el tipo de micropigmentación que más se conoce. Su propósito es el de cambiar el color de los pigmentos de la piel para obtener un efecto de “maquillaje permanente”.
Se suele usar para delineado de labios, diseño de cejas y en la línea del parpado (Eyeliner), pero puede ser usado en otras zonas bajo la supervisión y consejo de un especialista.


